Udaipur presume de ser la ciudad más romántica de Rajastán. Sus edificios pugnan por tener las mejores vistas al lago Pichola y ésto hace que las alturas superen la media de otras ciudades del entorno. El palacio se cierne sobre la ciudad y observa con envidia el hotel de ensueño situado en medio del lago y la infinidad de terrazas que se agolpan para acoger el gran número de turistas que acuden aquí escapando del caos de las ciudades más grandes.
Famosa por sus pinturas concentra un elevado número de salas de venta y exposición a las que conseguimos resistirnos con esfuerzo. Otros de sus reclamos turísticos son los paseos en barco alrededor del lago y que por un precio, a nuestro parecer abusivo, permite entrar a visitar el impoluto hotel situado en su interior.
Nadie nos avisó a la llegada, quizá porque era demasiado temprano, (apenas amanecía), de que las vacas de este sitio, aunque seguramente igual de sagradas, no eran tan de fiar como las que hasta ahora habíamos encontrado y sin esperarlo y por la espalda recibí una cornada sin consecuencias que nos hizo guardar mayores distancias en adelante con estos amables animalitos.
Recorrimos todos los rincones de Udaipur para elegir entre los restaurantes más tentadores y poder seguir tachando de nuestro listado gastronómico algunos platos nuevos y conocimos algunos compatriotas que se habían acercado como nosotros atraídos por el olor de los riquísimos guisos, alguno de los cuales, probablemente, harían que Laura se sintiese algo indispuesta alguna jornada más adelante.
Caminando y caminando, la ciudad se nos hizo pequeña y salimos a visitar una zona recreativa local que no distaba mucho del centro y que también tenía un lago como referente. En su zona central en lugar de un hotel de lujo decidieron construir en este caso un jardín para pasear después del acceso en barca.
Por último visitamos un taller con instrumentos folclóricos y disfrutamos de su música antes de planificar el transporte para nuestro siguiente destino.
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Udaipur 4 de noviembre de 2011
te vas un año a los San Fermines y te terminan dando una cornada en la India esqueeeeeeee
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