Llevamos muy pocos días de viaje …. y ya hay tanto que contar ….
Comenzamos nuestro recorrido por la Costa Norte. Y tomamos Trujillo como nuestra base de operaciones. Aunque conocida como la ciudad “de la eterna primavera” y por sus edificios coloniales, es en realidad una urbe caótica y ruidosa: millones de taxis amarillos circulan por sus calles en todas direcciones pintando sin parar por y para todo: para “invitarte” a que subas, para saludar a sus amigos, para advertir a los demás conductores de por dónde van, para que no cruces por el paso de peatones porque primero van ellos, etc. Así es que estamos muy contentos de tener una habitación interior en el Hostal Colonial (el mejor entre los baratos).
En cada esquina hay un puesto de prensa con un montón de cabeceras diferentes, y con millones de golosinas raras con colores radiactivos. Vendedores ambulantes por doquier ofrecen comestibles que aún no nos hemos atrevido a probar (aún estamos entrenando a nuestras bacterias intestinales!).
Desde luego que estos días nos han cundido. Nos hemos empapado de historia y arqueología de algunas civilizaciones preincaicas. Comenzamos visitando la interesantísima Huaca de la Luna (huaca= templo), donde nuestra guía, Tali, nos descubrió un montón de cosas sobre los Moches.
Visitamos también la fascinante Chan Chan (Patrimonio de la Humanidad), la mayor ciudad de adobe jamás conocida (14km2) perteneciente a la cultura Chimú. Viajamos 3 horas en bus hasta Lambayeque, para ver más ruinas de todos estos pueblos, y quedamos maravillados por el dominio de la orfebrería de los mochicas al ver al Señor de Sipán cubierto de oro hasta las orejas (Museo de Tumbas Reales).
Visitamos también la fascinante Chan Chan (Patrimonio de la Humanidad), la mayor ciudad de adobe jamás conocida (14km2) perteneciente a la cultura Chimú. Viajamos 3 horas en bus hasta Lambayeque, para ver más ruinas de todos estos pueblos, y quedamos maravillados por el dominio de la orfebrería de los mochicas al ver al Señor de Sipán cubierto de oro hasta las orejas (Museo de Tumbas Reales).
Todas estas civilizaciones se originaron y crecieron en este territorio, que es desierto! regado sólo en algunos valles por ríos que proceden directamente de la cordillera andina.
Y después de tanto empacho de ruinas, leyendas y tal …. hoy hemos estado en la playa. Huanchaco, templo surfero de la zona, no dista mucho de Trujillo, así es que hemos cogido una “combi” (que es como una furgo de 9 pasajeros donde hemos ido 21 personas) para llegar allí. Ha sido emocionante porque nos hemos dado cuenta de que por primera vez en nuestra vida estábamos en el Océano Pacífico. Una pena, porque a pesar del sol, hacía frío por el viento. Así es que sólo nos hemos mojado un pie. Largos paseos por la inmensa playa, y curiosidad por los “Caballitos de Totora” – unas embarcaciones hechas de junco de totora, que todavía hoy emplean los pescadores de la zona para salir a faenar siguiendo la tradición milenaria.
Como podéis ver en alguna foto, la gastronomía en esta zona es un lujo (ya nos lo habían dicho!). Nos hicimos con una lista de los platos típicos y hemos ido probando tooooooooooooooodos uno a uno: ceviche de marisco y pescado, arroz con mariscos, zambra (delicioso guiso de legumbres especiadas que sólo se cocina los lunes!), cabrito asado con arroz y frejoles, chicharrones (riquísimo pescadito adobado y rebozado), y más.
Mañana regresamos a Lima para continuar nuestro periplo por la Costa Sur!
Trujillo, 8 de octubre de 2008
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