... experiencias nómadas

12 de noviembre de 2009

Bangkok

Comenzamos el viaje por la agitada Bangkok y nos recibe su inmenso aeropuerto.
El viaje fue un poco largo (11 horas) y no pudimos dormir apenas, pero tuvimos algo de energía para sobrellevar lo que nos quedaba de día, es decir todo, porque eran las seis de la mañana! La primera aventura nos sucedió en el taxi que nos llevaba del aeropuerto a la ciudad, un loco trayecto de casi dos horas. Íbamos adaptándonos al inglés con acento thai del conductor, cuando el coche se averíó y tuvimos que abandonarlo en medio de la autopista para subir a otro taxi. Menos mal que luego tuvimos suerte con el alojamiento: una agradable villa de madera con exuberante jardín regentado por una simpática pareja de ancianos tailandeses que nos hablan en inglés como pueden.
 Por ser el primer día decidimos patearnos la ciudad para tomarle el pulso ….
Caminar por las calles del centro de Bangkok equivale a succionar de una sola vez los cigarros de veinte paquetes de tabaco dentro de una sauna.
La densidad de tráfico es tremenda y además no hay orden ni concierto. El peatón tiene que tirarse (literalmente) a la calzada para que los millones de taxis de colores fosforitos y los famosos tuk-tuk (vehículos carro de tres ruedas) paren. Es una ciudad en constante y estresante movimiento, con ruidos estridentes y fuertes olores. Adolece de buena comunicación desde luego. Los autobuses funcionan muy mal, y las estaciones de metro son pocas y no conectan puntos neurálgicos o de interés. Y si a esto le sumamos el tremendo calor (los europeos sudamos a chorros, y no es una exageración en absoluto), hay momentos que la hacen una urbe verdaderamente insoportable.
Con todo y con eso la ciudad tiene su encanto.
Hay remansos de paz, jardines preciosos, millones de bellos templos que llenan de color las calles, grupos de monjes con sus túnicas azafrán pasean por la ciudad, puedes sentarte unos minutos a la orilla del río Chao Praya a contemplar la actividad comercial, pasear por bonitos mercados de flores y comer bien.
Miles de puestos callejeros ofertan una gran variedad gastronómica a cualquier hora en casi todos los barrios de la ciudad: frutas, verduras, guisos con noodles o arroz. Y bedidas de todo tipo, aunque nosotros nos damos al agua (cosumimos al día muchísimas botellas).
Todo es barato: comes por un euro, bebes por 10 ó 20 céntimos, duermes en una guest house por 8 euros (habitación doble). Incluso las visitas turísticas son económicas.
 Buda y sus millones de templos ….
Bangkok tiene muchos iconos, todos relacionados con el budismo. Y recorrerlos es ir encontrando a buda en diferentes posiciones o elaborado con diferentes materiales: el buda yacente, el buda sentado, el buda esmeralda, etc. Y todas estas bellas estatuas se encuentran dentro de templos dignos de admiración. Son construcciones generalmente rodeadas de impecables murallas blancas, que poseen millones de detalles, múltiples colores, artísticas incrustaciones de vidrio. Es el caso de Golden Mountain, Wat Arun, Wat Pho, Wat Phra Kaew y el Gran Palacio. Vaya, que no dejan a uno indiferente.
 Cuando cae la noche, con los pies molidos, una buena ducha con agua fría es lo mejor que te puede pasar. Luego una cena ligerita con una buena cerveza Chang!
De mañana no pasa sin que probemos esos fantásticos masajes tailandeses que te ofrecen en un montón de sitios. Esto promete …...

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Bangkok, 12 de noviembre 2009

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