Lo primero que le llama a uno la atención de esta ciudad es su colorido, sobre todo si es al anochecer, cuando todas las calles se llenan de pequeñas y cálidas lucecillas. Arrinconada por los ríos Mekong y Nam Kham, y atravesada por tres calles principales que la recorren a lo largo, esta península fluvial despierta muy temprano y sus calles comienzan a llenarse de gente al amanecer para observar o participar en el diario ritual en el que unos 400 monjes con sus llamativas túnicas naranjas, formando una larga fila, recogen los alimentos (casi siempre arroz, y plátanos) que les brindan los más devotos.
La huella que dejaron los franceses en esta ciudad, la más importante del país durante el periodo colonial, queda patente en su arquitectura que se integra a la perfección con la tradicional laosiana. Gran parte de los edificios están destinados al hospedaje de los viajeros, y este aumento del turismo se nota en sus precios, muchos de ellos expuestos directamente en dolares y por supuesto más caros que en otras ciudades, aunque siempre quedan lugares para todos los bolsillos, es cuestión de buscar...
Aquí se pierde en autenticidad de muchas cosas, pero se gana en otras: extensas cartas gastronómicas con menús para todos los paladares y precios (comida local pero también occidental). Y si habitualmente puedes comprar cualquier cosa en cualquier momento y lugar, aquí más: encuentras desde elegantes galerías de arte de manufactura local, hasta puestos callejeros donde se vende todo tipo de artesanía, un atractivo mercado de alimentos, y un mercadillo nocturno con una gran cantidad de elegantes tejidos y todo tipo de souvenires.
Cuando cae la tarde el mejor plan es hacerse con una botella de Beerlao y bajar a orillas del Mekong a contemplar unas magníficas puestas de sol.
Igual que la ciudad despierta muyyyy temprano, duerme a partir de las 23.30 horas, que es el momento del toque de queda. Sí, sí, habéis leído bien: todos los locales y comercios cierran a esa hora, igual que los alojamientos …. así es que más te vale estar ya dentro …. que si no te quedas durmiendo en la calle, o pidiéndole a un monje que te haga un hueco en el templo (qué mal rollo! ¿no?)
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Luang Prabang, 23 de noviembre de 2009
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