... experiencias nómadas

26 de noviembre de 2009

Vang Vieng

Seguimos nuestra andadura hacia el sur. Con nuestro billete de “locu” bus en la mano, nos aventuramos a una nueva odisea. En esta ocasión también pinchamos por el camino, sólo que el cambio de neumático llevo cerca de hora y media. Mientras tanto los pasajeros, fuera del bus, charlábamos y disfrutábamos de los primeros rayos de sol entre neblinas (porque estábamos a gran altitud). Así llegamos a Vang Vieng, más tarde de lo previsto, pero eso es normal y además no pasa nada, porque aquí el tiempo y la importancia de las cosas se miden de otra manera.
 Esta urbe en sí no tiene nada de interesante, pero se ha convertido en un lugar de gran concentración turística por dos motivos fundamentalmente: una amplia oferta de turismo de aventura gracias a los ríos y las impresionantes formaciones kársticas que la rodean; pero también muchos viajeros aprovechan para recalar por aquí unos días y disfrutar del ocio nocturno, de las versiones “happy” de su gastronomía local, o de una copichuela recostado en alguno de los lugares más cool en los que proyectan continuamente capítulos de Friends (!)
 De entre todas las opciones la más habitual es el tubing: se baja por el río sobre un neumático de camión y se va haciendo paraditas en diferentes chiringuitos a orillas del río para echar unos traguitos y aumentar la emoción y la sensación de riesgo. Nosotros en cambio, aunque decidimos mojarnos (aprovechando que en esta región vuelve a hacer calorcito), nos embarcamos en un kayak por el río Nam Song que nos sirvió además de transporte para llegar hasta Vientián, nuestro siguiente destino.
El río baja bastante manso, con la excepción de tres tramos de rápidos en el más grande de los cuales “decidimos” darnos el primer bañito. Por el camino, hicimos la rigurosa parada para almorzar (unos pinchitos morunos que se curraron el guía y sus ayudantes en una improvisada barbacoa) y para liberar adrenalina con un imponente salto al agua desde unos 10 metros de altura.
 Disfrutamos mucho de la naturaleza, del silencio, y de la agradable temperatura del agua. No sabemos si en esta ocasión, esas fotos en las que parecemos marines americanos en la guerra de Vietnam más que aprendices de kayaking, hacen justicia a nuestro relato.

Si quieres ver nuestras fotos pincha aquí.

Vientián, 26 de noviembre de 2009

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